jueves, 17 de noviembre de 2011

Cartas desde el Infierno- carta primera


Que he sido nombrada desde hace mucho ciudadana de este pueblo. Aquí resulté encontrando a la mayoría de las personas que conozco y quiero. No a todos, he de aclarar, pero si al menos a los más religiosos.
Resulta que en el infierno pierdes la fe o ésta crece como nunca. He experimentado ambas.
El diablo no es tan mal tipo. Su trabajo y su influencia está sobrevalorada y le culpan de más de lo que es capaz. No le molesta pero le gustaría que le pagaran el trabajo que le atribuyen.
Aquí te das cuenta que vale más un buen conocido que un mal amigo, o que la familia. Te das cuenta que los malos son más buenos y más correctos que los buenos. También me he dado cuenta que el diablo es de hecho un gran amigo de sacerdotes, pastores y un cúmulo de líderes religiosos. Si vieran lo bien que se la pasan y lo mucho que se ayudan.
Descubrí que esas personas que tanto repudia la sociedad son quienes te tienden la mano y se convierten en tus mejores amigos (entiéndase prostitutas, gays, drogadictos, ebrios, y delincuentes o semi-delincuentes), y es que sus corazones son más puros de lo que cualquiera sospecharía.
Esta es la parte positiva, la carta primera desde mi infierno.

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