martes, 8 de noviembre de 2011

De deseos pendientes...


Hace 14 felices (en ese entonces) años, entró el diablo por la puerta más desvencijada y más "shabby" (ya ves que ese es un estilo ahora). Yo lo ví. Tenía unos ojos de miel, una boca de labios perfectamente carnosos, rosados, tibios.
Me enamoré y él también.
Pero no me amaba como yo quería. Su amor era mas bien un viento leve que acaricia pero no enfría, agradable pero no voraz. Su sexo, una espada inverosímil a mis manos (entonces) vírgenes. Pero su pasión no bastaba. Era calor mas no fuego, era sensación mas no ardor.
Y lo traicioné. Aquellos deseos quedaron entrecortados, pendientes de un mejor mañana, de una experiencia que llevara a lo perfecto.
Hoy, catorce años después siguen pendientes. Esos ojos siguen allí, los labios también. Ya no son míos, han sido de otras muchas. Han quedado en ese estuche de pasiones dormidas a fuerza de drogas innombrables, pendientes como el día de mañana, como la luz que debieron ver los ojos que se cerraron ayer.

Today and always... my thoughts go to you my lover with the perfect flaws.

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